sueños
Y te encontré
En el lugar perfecto, el día indicado y tu lo que yo siempre había buscado.
Fue vivir un sueño de dos días, un sueño que fue un suspiro, que llego sin aviso y se fue en un instante, digo que fue un sueño porque ocurrió en un escenario onírico.
Y tú, tú con esos ojos profundos que me desnudaban el alma, que tenían un efe
cto hilarante en mi, por que mirarte a los ojos sin sonreír, porque mirar tu sonrisa sin contagiarse es algo inconcebible. Fue como un empezar de nuevo, confiar, confiar sobre todo en mi, creer, soñar, vivir.
Y finalmente nos despedimos en ese vagón de trenes a las 9:00 a.m, a miles de kilómetros de aquí, tu partías al sur yo cruzaba el atlántico...y fue el último abrazo, la última mirada, la ultima sonrisa, el último beso robado al destino y al tiempo.
Si no hubiera sido así no podría decir que fue un sueño, por que los sueños son así, terminan de repente, sentimos un vacio tremendo y aun que intentemos volver a dormir, sabemos que solo nos queda el recuerdo de lo que fue, solo eso, solo un sueño. Solo un sueño que luego será un recuerdo y que con el paso del tiempo se volverá una vaga remembranza, incluso puede que lo olvidemos, pero siempre que lo evoquemos podremos devolverle un poco de brillo a los ojos, la luz a la mirada y se asomara una sonrisa discreta, porque sabemos que en algún lugar del mundo podemos volver a encontrarnos.
Pero si… los sueños sí se hacen realidad
